Imagina descubrir, en un giro imprevisto y esclarecedor, que tu sonrisa no es la que esperabas. Que, torcida y desdentada, se esfuerza por ser de la medida justa de los ojos que la miran pero que, desdentada y torcida, no es más que una tara de fábrica con ínfulas de bajabragas.
Y que aún así te funcione..
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